
Hubo un tiempo en que Lazarus (Samuel L. Jackson) tocaba blues; una época en que el local de Bojo se venía abajo escuchándole. Pero ahora, el mundo se le ha venido encima. Amargado y roto, incapaz de sobreponerse al fracaso de su matrimonio y a una mujer que le engañaba, sólo piensa en que ha sido traicionado… hasta que aparece Rae (Christina Ricci). No tarda en descubrir que la joven blanca a la que está cobijando es la fulana de la pequeña ciudad de Tennessee donde vive. Oyéndola delirar, comprende que el problema de Rae se debe más a la falta de amor que a otra cosa. Sufrió abusos sexuales de niña y su madre la abandonó. Su tabla de salvación era Ronnie, pero la esperanza se desvanece cuando el chico es llamado a filas. Rae, desesperada, empieza a drogarse y vuelve a la única vida que conoce: dar a cualquier hombre lo que pide… hasta que aparece Lazarus.