
Esta película bélica es la imagen más indeleble de la Guerra del Pacífico; un momento en el tiempo inmortalizado en un film sobre cinco Marines y un sanitario de la Marina levantando la bandera de EE.UU. en el monte Suribachi, pocos días después de comenzar la encarnizada batalla por la guarnición japonesa de Iwojima, una isla desierta de playas de arena volcánica y cuevas de azufre.